10 octubre 2011

EN MÏ


Todo empezó una tarde lluviosa de diciembre en Iquitoslandia. Estaba por finalizar el mes y ya todo quedaba listo para las vacaciones tan añoradas. Entre idas y venidas por todos lados se dio un encuentro casual.

Hacia un año que no lo veía y es que al final todo entre ambos había terminado muy mal. Traté de esquivarlo pero una parte de mí se quedó estática queriendo oír nuevamente su voz. Me saludo y yo le devolví el saludo. Me invitó un helado y luego caminamos por el Parque Zonal. Habían muchos malos entendidos y muchas cosas que aclarar entre los dos. Le pregunté si podíamos hablar de aquello y para mi tranquilidad él me dio seguridad, me sentí bien y se lo dije. Tal vez no fue de la forma más adecuada, pero sus ojos me transmitieron confianza.

_Te quiero pero me has hecho mucho daño_ le dije.

Esas palabras bastaron para hacerme sentir libre de esa atadura que tenía hace tiempo. Es una historia bastante rara y sin final pues nos habíamos amado mucho y por culpa de terceros debimos separarnos ahora él se iba a vivir fuera y lejos y no nos podríamos ver; tal vez fue ese el gran inconveniente.


Me contestó algo que yo no esperaba:
-Lamento haberte herido, yo también te quiero pero no podemos estar juntos porque me voy.

Pero aquello¿Qué significaba entonces? ¿Qué él también me quería?
_Me voy a otro lugar, muy lejos de aquí.

Me sentí bien entonces. Pensé que todo había terminado ahí.
Y así fue como él se marchó y todo quedó en un "yo me voy muy lejos".

Hace un rato abrí la puerta unos segundos, y aquel olor a hierba mojada recién cortada me invadió de repente; siento la lluvia caer sobre mi piel y el aire fresco me roza la cara. Pero... ¿Saben? Lo gracioso es que el termómetro marca 32º, no hay viento y no llueve. Nada esta mojado y no hay hierba a mi alrededor.

Sé que esta sensación de unos segundos trata de él. Se quedó impregnado en mis recuerdos aquella sensación del norte, se quedó impregnado en mí.

Tal vez no vuelva a verle, pero siempre quedará la sensación de lluvia, el olor de la hierba, pisar asfalto seco y verlo mojado... es el mayor recuerdo que tengo de él; el resto se reduce a un "yo me voy muy lejos..." "Pues márchate ya", y lo hizo. Cierro la puerta. El recuerdo desvanece. Vuelvo a la realidad de todos los días...

1 comentarios:

Clonpi dijo...

"Te quiero pero me has hecho mucho daño"
Créeme que te entiendo.
Y es una vaina entender de que se trata eso, despertar con un olor conocido y no querer abrir los ojos, porque sabes que cuando los abras, el olor se va y te das cuenta de que estas solo en una cama enorme.
No se cuando cambio tu vida, pero la mía cambió hace exactamente una semana.

Buen post. Volveré a leerte porque ya me suscribí a tu blog :D
Saludos