02 octubre 2011

DEJANDO EL PASADO ATRÁS!


Dicen que todo tiempo pasado fue mejor y que recordar es volver a vivir pero hay veces en que lo pasado debería quedarse en el pasado porque recordarlo es volver a vivir experiencias tal vez no gratas o mejor dicho hechos que te hacen sentir un ser miserable. Hay muchos que vamos por ahí cargando cruces personales o ajenas que a tanto cargarlas ya nos hemos acostumbrado a ellas y es más, creemos que si nos la quitan se ira una parte de nosotros con ella. Estoy segura que todo ser humano ha pasado por etapas muy dolorosas y que la vida no es un lecho de rosas como algunos suelen decir para ocultar sus carencias o para disfrazar sus fantasmas internos que llevan dentro.

Pero como se puede ser feliz si tus primeros recuerdos son de niños y niñas felices haciendo portarretratos en clases de manualidades para regalárselo a sus progenitores por el Dia del Padre. Tener clavada la imagen de que mientras todos pegaban fotos de sus viejos tú debías contentarte con dejar el espacio vacío porque en casa mamá pondría la foto de alguno de tus hermanos. Muchas veces pregunté por él pero nunca obtuve respuesta, siempre fue el gran secreto que nadie debía revelar. Por años pensé en él y esta demás decir que durante la adolescencia lo odié mucho por ni siquiera haberse dignado a saber de mi existencia pero que ya entrada en la adultez aquel odio se convirtió en indiferencia total pues ya ni siquiera me motivaba buscarlo. Al fin y al cabo para mí siempre fue un fantasma y nada más.

La figura paterna me fue esquiva aunque debo agradecer que tuviera dos madres maravillosas pero aquella carencia me llevó a inconscientemente establecer una barrera entre los hombres y yo. Siempre tuve problemas para poder gozar de una relación sentimental buena y estable. Por lo que me aferre a la absurda idea de que no había nacido con suerte en el amor o que yo no merecía tener una familia.

Durante mi adolescencia aparte de ciertos amores platónicos pude experimentar lo maravillo que puede ser el primer amor. Él y yo caminando juntos al retornar del colegio, viéndonos en las tardes de los fines de semana, sintiendo los besos mutuos. Todo iba bien hasta que entro en acción la traición pues se enredó con mi mejor amiga y aquel cuento de hadas se volvió un horror. La última vez que nos vimos fue un año después cuando al encontrarme en la calle me dijo que viajaba pues acababa de terminar 5to de secundaria y se iba a Canadá donde vivía su hermano mayor. Recuerdo que le desee mucha suerte pues igual yo lo seguía amando. A los cinco meses de su partida recibí una carta suya donde me contaba su experiencia en tierras lejanas y su deseo de que lo perdonara pues seguía amándome. A pesar de que me alegró leer aquello nunca le contesté pues sentía que con su partida todo aquel amor se había ido también y que nunca nos volveríamos a ver pues alguna vez mi padre viajó a ese país y no volvió más. En resumen sentía que lo que amaba estaba destinado a abandonarme.

Aquello se afianzó cuando durante mis estudios universitarios ciertos amores fugaces llegaron a manipularme, faltarme al respeto y menospreciarme y yo a permitírselos con el fin de no terminar la relación pero fue uno en especial que me marcó profundamente pues aprovechando mi ebriedad quiso aprovecharse de otras cosas más a la fuerza sin lograrlo para luego perderse para siempre. Aquello no solo despertó en mí la ira hacia los hombres sino que me llevó a cometer tal vez el peor error de mi vida pues a partir de ese momento decidí que nadie era para mí. Los años pasaron y mis relaciones no duraban porque yo les ponía el punto final cuando veía que empezaba a involucrarme más. En resumen mi vida amorosa ha sido un espiral, un regresar a los orígenes para volver a caer en lo mismo. Me acostumbre a estar sola y a disfrutar de mi soledad. Cuando al fin pensaba que había encontrado a ese ser que me complementaba inconscientemente lo bloqueaba y le cerraba toda posibilidad de avanzar con el pretexto de que nadie soportaría mi mal carácter y que no aguantarían mi tendencia a desconectarme del mundo para estar conmigo misma.

Hace un par de semanas caí en la conclusión de que realmente quiero tener una relación amorosa estable y una familia propia pero para eso primero debo pulverizar todo lo malo de mi pasado, todo lo que aún me hace daño. Como me resulta difícil ubicar a todos los que me hicieron daño y a los que yo hice daño consciente o inconscientemente, decidí escribirles cartas donde volqué mis sentimientos y dije todo lo que llevaba dentro por muchísimos años. Tras leerlas procedí a quemarlas y tiré las cenizas al aire y al ver cómo se las llevaba el viento sentí que aquellas historias se iban de mi vida para siempre.

Hoy estoy más libre, y al recordar mi pasado no encuentro ningún dolor, pena, odio o resentimiento. Con todo esto he aprendido que mientras nos mantengamos unidos al pasado jamás podremos avanzar. Debemos cortar los cordones imaginarios que nos atan a tantas personas y a tantos recuerdos porque sino estaremos negándonos el derecho de vivir en paz y en armonía con nosotros mismos y con los demás.

3 comentarios:

Clonpi dijo...

Olvidarse del pasado es siempre liberador, te da una nueva perspectiva para vivir sin una predisposición que podría no ser la mas conveniente.

Que alegría que estés en esa etapa, espero que todo te siga yendo bien.

Saluditos

Sofia dijo...

Gracias amigo por tus buenos deseos y si que tienes toda la razón cuando dices que este proceso es liberador. Muchas veces vamos por ahí arrastrando cadenas sin rumbo. Ahora comienza la etapa de pensar en mí, en lo que quiero y hacia donde voy. Besos y gracias por leer mi blog.

Claudia dijo...

Mi querida Sofia, mirar el presente y hacia el futuro sin ataduras al pasado es lo mejor. Vivir el presente y dar vuelta a la página por completo. Mucha suerte, te mereces todo lo mejor por es una gran mujer, hija, sobrina y amiga.