08 agosto 2011

A SUDAR LA GOTA GORDA!

Hace unos instantes he estado escuchando a dos muchachas super flacas hablar de lo gordas que están ¿? Bueno, si ellas dicen estar gordas mejor yo ni respondo como estoy y es que los cánones de belleza han cambiado tanto en estos últimos 50 años que una modelo de la década del 70 no podría ni siquiera ser tomada en cuenta hoy en día.

El tema de la gordura nunca me ha sido ajeno y es que desde pequeña siempre he sido rellenita por decirlo así. Lejos de sentirme incómoda ante las miradas de propios y extraños, he sabido disfrutar de las ventajas de no tener que cuidarse y privarse de los placeres culinarios. Siempre he sido una mujer alegre y nada obsesionada con su aspecto físico. Si soy gorda o flaca no me quita el sueño.

Sin embargo, debo admitir que durante la adolescencia y la época universitaria si recurrí a todo lo humanamente posible para bajar de peso. Hice dietas estrictas hasta no comer, me convertí en vegetariana, me maté en horas y horas de ejercicio y hasta aprendí a comer contando calorías. Todo un trauma al que no me sometería de nuevo ni loca y es que en parte hice todo eso por agradar a una persona que lo único que le interesaba de mi era sacar las más altas calificaciones a costa mía. Este pata de quinta categoría, me empezó a enamorar pero a la vez me decía una y otra vez que era gorda y que le encantaría verme como esas chicas flacas y deseables que se cruzaban por su camino. Felizmente lo pesqué enamorando a otra y fin de la historia y por ende fin de toda tortura.

Creo que los hombres tienen una fijación especial por el peso de una mujer y ni que decir de los medios de comunicación que nos venden a diario imágenes de jóvenes modelos regias y delgadas mostrando una y otra vez sus diminutas prendas. En mujeres ya mayores como yo aquello ya no nos afecta tanto aunque hay muchas mujeres casadas con hijos o nietos que mueren en un quirófano por hacerse la bendita liposucción. En el caso de las adolescentes y jovencitas es más delicado pues toda esta información es asimilada de manera errónea y en un afán por imitar a las modelos van a los extremos de la anorexia y la bulimia pudiendo causarles la muerte.
Lo que si es cierto es que debemos comer para vivir y no vivir para comer. Nuestra salud es primero y ya con los años ésta se va deteriorando nos guste o no. Si no es el colesterol son los trigliseridos o sino la presión arterial, etc. La cuestión no esta en dejar de comer o en privarnos de lo que nos guste sino comer moderadamente de todo. Las grasas también son importantes para nuestro organismo pero debemos aprender a saber que grasas son buenas y que no y en donde encontrarlas. Una salchipapa no será lo mismo que un pollo con verduras preparado con aceite de oliva. Y si de combinar se trata pues no se deben mezclar las menestras con las harinas. Se puede comer dulces y chocolates pero medir las cantidades y reducir su consumo a uno o dos raciones a la semana.

Pero así como debemos cuidar nuestra alimentación también debemos ejercitarnos pero ojo no hasta sacar la lengua y sentir que nos falta la respiración. Basta con caminar 20 minutos diarios, bailar, subir escaleras o trotar y ya estaremos quemando calorías.
En mi caso, reconozco que me he excedido un poco en la comida y que últimamente no he estado caminando ni a la esquina por lo que obviamente mis caderas ya parecen carreteras y mis jeans ya no me entran ni echándome en la cama. Todos ya empiezan a decirme Amiga estas gordita o la última que me dijo una adorable criatura Tus brazos son como los de los luchadores de sumo Frases que me divierten mucho pero que me hacen ver mi realidad, pero lo que más me ha hecho pensar seriamente en cambiar mis locos y malos hábitos y retomar el rumbo del juicio a sido el darme cuenta que ya empieza a fastidiarme un poco el corazón al caminar por lo que he tomado la decisión de acompañar a una amiga al gimnasio y quemar con sangre, sudor y lagrimas esos tejidos adiposos que ni la mejor crema reductora ha podido quitar.

Hoy temprano fui al dichoso gym a preguntar por los horarios para las clases de baile. Entre máquinas y cuerpos masculinos de infarto (también habían cuerpos femeninos pero no preste atención :P) me sentí algo rara. He deambulado por los ambientes como queriendo ver que hay de nuevo en aquel lugar. En el segundo piso 10 tias entre gordas y no tan gordas trataban vanamente de seguirle el ritmo al teacher master en quebrarse como la culebra. El Gym no esta nada mal pues hay muy buena música y por lo visto el personal es el idóneo amén de las máquinas y demás aparatos torturadores perdón modeladores. Tras una rápida inspección y ya con los horarios y los costos en mano me retiré con la firme decisión de regresar mañana para matricularme y si es posible iniciar ya con las clases. A quemar la grasa se ha dicho.

1 comentarios:

GISEL SUSANA QUISPE BENITES dijo...

esa amiga de la que hablas cómo se llama? :P