
Sin desmerecer nada, porque todo es importante, la asignatura reina en un colegio debe ser siempre el lenguaje. El lenguaje es el contenido de la cultura. Con el lenguaje accedemos a casi toda la realidad. El idioma es el rasgo más fundamental de una cultura concreta, donde se configura toda la cosmovisión y la identidad de un pueblo. Es el envoltorio de las ideas, las vivencias, los sentimientos, la ciencia y la historia. Pero también alimenta el espíritu con su belleza: cuentos, cantos, mitos, fábulas, parábolas, novelas, teatro, narraciones, poesías… Todo en el hombre es lenguaje: las manos, los ojos, los gestos… pero es el dominio de la comunicación llana y pertinente, con toda su riqueza y expresividad, la que conoce, lidera y arrastra, ilumina y guía. La fuerza de la palabra, el río fecundo del lenguaje.
No nos engañemos, ni seamos demasiado permisivos con todo esto. La clave para entrar en el mundo del conocimiento y la belleza, es la lectura, la lectura habitual y constante, la lectura reposada y tranquila, la lectura desde niños y para siempre. Con la lectura fluyen mejor las palabras, remansa el conocimiento, evolucionan las ideas y la creatividad, se renueva la mente y el pensamiento, nace el lenguaje adecuado, la redacción correcta, el dardo de la palabra precisa y convincente.
El dominio del idioma propio además de comunicación es un arte. Es una habilidad grande escribir la palabra precisa. Es una habilidad que califica el decir lo que quieres decir de manera sencilla e inteligible. Si además lo expresado se dice con la belleza del hermoso idioma que tenemos, mejor, muchísimo mejor. Si es que desde pequeña no me hubiese gustado la lectura de seguro hoy no estaría trabajando en una biblioteca y mucho menos podría escribir todo esto.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada