14 julio 2010

LA VOZ DEL SILENCIO - SEGUNDA PARTE

La primera vez que conocí al hno Paul Mc Auley me dio la impresión de ser un hombre callado y muy formal como buen británico. En aquella oportunidad, el hno. Y un grupo de jóvenes vinieron a la Biblioteca Amazónica, lugar donde trabajo, a buscar información sobre ciertas comunidades indígenas. Recuerdo que nos agradeció efusivamente el haberle brindado la información que necesitaba.

Posteriormente, su nombre y su imagen empezaron a ganar espacio en los medios de comunicación local a raíz de los problemas generados por la mala gestión edil de la ciudad en cuanto al tema del botadero municipal. Al igual que muchas personas, locales y extranjeras, el hermano Paul se opuso a que las autoridades municipales ubicaran al nuevo botadero en una zona aledaña a la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana por ser perjudicial para el medio ambiente de la zona. Muchos políticos lo tildaron de activista y desde entonces su opinión y su forma de actuar ante hechos lamentables como el de Bagua cobraron fuerza en los medios de comunicación. Por lo que no era raro esperar la respuesta del gobierno ante tal oposición. Lo que no se esperó fue que esa respuesta fuese tan rápida y desconsiderada.

El pasado 1 de julio recibió una comunicación del Ministerio del Interior que cancelaba su residencia «por realizar actos contra el orden público» y le ordenaba abandonar el país en un plazo máximo de siete días. Tal decisión descabellada y arbritaria buscaba truncar asi la labor que venia realizando Mc Auley, en la Asociación «Red Ambiental Loretana» que presidia desde el año 2006.

Ante tal situación, el país se dividió en dos. Por un lado, los que apoyaban la labor del religioso y por otro lado quienes vieron en el Hno Paul una amenaza para sus intereses y llenos de xenofobia no tardaron en lapidarlo con los más degradantes adjetivos via redes sociales y paginas web. Aquí un ejemplo de los comentarios llegados a la página web del Diario El Comercio:

Alfredo Davila Cuadros (aedc60)

si el señor McAuley sabía que al darle la residencia peruana debía mantener ciertas normas de conducta y las incumple, el Estado Peruano tiene todo el derecho de solicitarle que se retir del país, o cuándo invitamos a alguien a nuestra casa hace lo que quiere y se lo permitimos...

Juan Segundo (segundof)

Lo unico que hizo el Hermano Paul (no es sacerdote, es hermano de la congregación de los hermanos educadores de La Salle) es poner en evidencia el garve derrame de petroleo en el Río Marañón. De no haber sido por él, tú, que vives en tu casa no estarias enterado. ¿sabias?

Eduardo lopez (estimulato)

Lo deben expulsar. Es el típico Superman: De él depende el futuro de los indígenas, sólo él puede salvarlos. Gran mentira. Miren el lobby que hay detrás. El mueve millones de las ONGs. Los indígenas no necesitan que los defiendan. Ya probaron que pueden defenderse solos.

Cecilia Jaramillo (ceciliajc)

AL ESTADO LE ENFURECE, CUANDO ALGUIEN ESTÁ EN SU CONTRA, CUANDO ALGUIÉN TOCA EL VERDADERO FONDO DEL ASUNTO COMO LO HA HECHO ESTE SEÑOR PAUL, POR ELLO TANTA BULLA EN CONTRA DE ÉL, ES TRISTE PORQUE ÉL SIENDO EXTRANJENRO DEFIENDE NUESTRA TIERRA Y AQUÍ UNOS CUANTOS LA DESTRUYEN, REALMENTE TRISTE.

Rafael Centeno (JAVIFOX)

Si solamente tenía permiso para realizar actividades religiosas, y se dedicó a otras cosas, violó la ley. Habría que averiguar, cuáles son sus ingresos y cuál es su patrimonio. Ahh, me olvidaba, cómo se denomina a los que violan la ley?

Me resulta difícil entender el punto de vista de ciertos compatriotas que más que demostrar interés por solucionar el problema ambiental en nuestra selva se van por la via más rápida como es la xenofobia, el racismo y el chauvinismo.

Cuando el hermano Paul fue entrevistado, afirmó a la prensa que se dedica a vigilar el uso de los recursos naturales y sobre todo a hacer respetar los derechos de las comunidades indígenas de la Amazonía Peruana y que había presentado recursos ante el Tribunal Constitucional contra las concesiones forestales y denuncias por contaminación petrolera contra empresas como la argentina Pluspetrol.

Esta demás decir que la decisión del Gobierno de expulsar al Hermano Paul ha sido rechazada por instituciones sociales como la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana, mientras que en la ciudad de Iquitos cientos de personas salieron a las calles para apoyarlo y realizaron vigilias y marchas durante una semana.

Hoy, el Diario Local La Región informó que el Ministerio del Interior apeló la decisión judicial de aceptar el hábeas corpus presentado por Paul Mc Auley, y que detenía su orden de expulsión del país. Ante esto, el Poder Judicial de Loreto ha pedido al Ministerio del Interior cesar con el hostigamiento en contra del religioso.

Desde aquí quiero recalcar que él no está realizando actividad política y sus acciones son propias de su labor religiosa en defensa de la integridad de la población indígena y su medio ambiente. Esta claro que el gobierno es intolerante a este tipo de personas.

Cuando alguien levanta la voz de protesta en favor del habitat de los indígenas y defiende nuestro medio ambiente de la depredación de las companias transnacionales se busca los mecanismos para callar esa voz, para enmudecer las ideas. Lo cierto es que vivimos en un país donde lamentablemente la voz centralista prevalece de acuerdo a sus intereses. No permitamos por favor que se callen más voces como las del hermano Paul, más bien empecemos de una vez a unirnos a su voz y a la de tantos otros. No permitamos que nuestra voz sea la voz del silencio.

Aqui les dejo con las imágenes de la vigilia y la marcha realizada en Iquitos en apoyo a la no expulsión del hermano Paul Mc Auley












2 comentarios:

MIGUEL A. CHECA BERNAZZI dijo...

Te felicito. Sencillamente excelente tu crónica. También conozco al Hermano Paul, desde el germen de la Red Ambiental Loretana.

Un afectuoso abrazo,

Miguel Checa

Sofia dijo...

Gracias Miguel por tus palabras. La verdad es que temas como este no pueden dejar de ser posteados. Todos debemos estar enterados de lo que acontece en la Amazonía peruana para poder emitir juicios de valor acordes con la realidad y no influenciados por los inereses de los demás. Saludos desde Iquitos, Sofi